
Los orígenes de La Merced se remontan a 1830 - 1840, cuando miembros de congregación católica de los Padres Mercedarios se radicaron en una finca de la zona a la que luego llamaron con el nombre de La Capilla. Sus principales objetivos eran evangelizar y cultivar la tierra. Pocos años después, por disposiciones superiores de España debieron trasladarse a otro destino, por lo que se dispuso la venta de la hacienda La Capilla, que fue adquirida por Vicenta Arias de Aranda a quien le confiaron la custodia de la Virgen de La Merced. Es así, que la devoción de los pobladores fue creciendo con el tiempo a tal punto, que erigieron un templo para albergar su imagen. En la actualidad, dicho edificio es el de la parroquia de La Merced. En el 1900, por disposición del Gobierno de Salta se creó el municipio de La Merced, dentro del departamento de Cerrillos. El 7 de Enero de 1906, se bendijo y colocó la piedra fundamental de la iglesia, se creó la escuela primaria y la casa municipal, cuya fachada se mantiene intacta.
La economía
En las primeras décadas del siglo XX, la actividad económica de la zona se basaba en la agricultura, especialmente en el cultivo de trigo y maíz, por lo que se instaló un molino italo argentino de propiedad de Agustín Cánepa en el edificio que hoy ocupa la Guardería de Niños. También se instaló una usina generadora de energía eléctrica, que estuvo a cargo de Eduardo Del Valle. En 1942, la vieja escuela primaria que funcionaba en la calle San Martín se trasladó al costado de la iglesia, hoy el establecimiento es conocido con el nombre de Mariano Boedo.
Recreación
En la década de 1940, comenzaron a circular los primeros vehículos de motor a explosión en el pueblo. Hasta ese momento, la gente se movilizaba en sulky y a caballo. Sin embargo y a pesar de la aparición del automóvil, ambos medios de locomoción convivieron por muchos años. El cine, el fútbol y los bailes, constituían los espacios de recreación de los mercedeños. En un principio, las películas se proyectaban en un salón de calle San Martín y luego en una sala de la Municipalidad, hasta la llegada de la televisión.